Tras una cuidadosa selección, las cerezas de café maduras de Ruanda se colocan en tanques sellados y se fermentan durante un máximo de 72 horas en un ambiente libre de oxígeno. Este proceso lento y controlado permite que el café desarrolle de forma natural mayor complejidad, dulzura y profundidad de sabor.
No se utilizan aditivos, saborizantes ni ingredientes artificiales. Sus características únicas provienen exclusivamente del propio café, revelando una taza expresiva que refleja su origen, variedad y procesamiento.
El resultado: Nuestra fermentación anaeróbica de 72 horas potencia el potencial natural del café, creando perfiles de sabor distintivos con vibrantes notas frutales, una dulzura refinada y una complejidad excepcional, todo ello desarrollado de forma natural a partir del grano y su terruño.